Treinta y ocho años del tratado de paz entre Israel y Egipto: Un logro que es importante recordar

28/Mar/2017

Lic. Rafael Winter (Rufo)

Treinta y ocho años del tratado de paz entre Israel y Egipto: Un logro que es importante recordar

El largo e interminable conflicto del Medio
Oriente ha tenido algunos pocos momentos esperanzadores.
Uno de ellos lo recordamos por estos días.
De las muy pocas veces en las cuales el
pragmatismo y el realismo político se impusieron.
Fue un veintiséis de marzo. Hace treinta y
ocho años.
En esa fecha, en 1979 se firmó un histórico
Tratado de Paz -aún vigente, todo un logro- entre Egipto e Israel, con la
mediación de los Estados Unidos. Representantes de sus respectivos países
fueron: Anwar El Sadat, Presidente de Egipto, Menajem Begin, Primer Ministro de
Israel y el Presidente de los Estados Unidos de aquel entonces Jimmy Carter. En
dicho Tratado, Israel se comprometía a devolver a Egipto por etapas, toda la
Península del Sinaí cuya superficie era -es- 60.000 km2 aproximadamente, casi
tres veces la superficie de Israel, incluyendo dicho territorio (Sinaí)
ciudades y pozos petrolíferos.
Egipto se comprometía, previo
reconocimiento del derecho de Israel a su existencia, a normalizar sus
relaciones en los distintos ámbitos, incluyendo el intercambio de
representantes diplomáticos.
El Tratado se firmó en la Casa Blanca,
Washington.
Debido al mismo, Begin y Sadat se hicieron
poco tiempo después acreedores al Premio Nobel de la Paz.
En realidad hubo todo un dificultoso
proceso previo que finalmente desembocó en el Tratado.
Podemos quizás remontarlo a la Guerra de
Iom Kipur (1973) en la cual prácticamente no hubo vencidos ni vencedores. Años
después el Presidente de Egipto, Sadat, dio un paso fundamental al visitar
Israel y hablar en la Kneset, Parlamento israelí (1977) reconociendo el derecho
de Israel a existir en paz en la región y planteando obviamente sus
reivindicaciones. Como consecuencia se firman los acuerdos de Camp David entre
ambos países (setiembre de 1978) base del acuerdo final y como corolario, el
Tratado al que estamos haciendo alusión se firmó el veintiséis de marzo de
1979.
El Medio Oriente no se acostumbra a la paz
y quienes pelean por ella, muchas veces pagan con sus vidas. Fue lo que ocurrió
con el Presidente egipcio Sadat, asesinado en 1981 por fundamentalistas de su
propio pueblo. Lo mismo habría de ocurrir con el Primer Ministro israelí Rabin
-impulsor de los Acuerdos de Oslo con los palestinos años después- en 1995.
Pasaron treinta y ocho años de la histórica
firma del Tratado entre Egipto e Israel, que además de estar actualmente
vigente como ya expresamos -y esperemos que para siempre- encuentra a ambos
países en un correcto estado de relacionamiento, enfrentando ambos a comunes
enemigos como ser el terrorismo.
Obvio que este Tratado no soluciona todos
los problemas en la región y sin duda que aún falta un largo camino por
recorrer. Pero por lo menos, y no es un detalle menor, el mismo
ha hecho posible por casi cuatro décadas la calma (salvo incidentes aislados) en las fronteras entre ambos países , trajo
la paz entre ellos (luego de 1973 Egipto
no volvió más a participar en guerras contra Israel) y comenzó -por cierto que muy lentamente- a
«pavimentar» el camino hacia el reconocimiento de Israel en Medio
Oriente y la tan anhelada paz que esperamos, algún día no muy lejano, sea
global, justa y duradera.